El nacimiento de Antonio Rafael

Entre sesiones de boobie, cambio de nappies, y demás, siento que no tengo tiempo para escribir; a este periodo le llaman el cuarto trimestre. Si ya has pasado por aquí sabes a lo que me refiero, y si estás por pasar por estas primeras semanas con un recién nacido, déjame decirte que hay luz al final del túnel, todo mejora, y tu vida toma un sentido diferente y mejor. Si estás amamantando no te des por vencida, todo se hace más fácil. Pero bueno, déjame contarte sobre el nacimiento de Antonio Rafael.

39 semanas de embarazo. Lunes

Antonio no estaba con su cabeza para abajo. Ya mi ginecóloga me había recomendado realizar una versión cefálica externa (VCE), que es cuando mueven al bebé dentro del vientre. Ella me había dicho que podríamos haberlo intentado en la semana 36, que es cuando el bebé aún no está tan grande, y hay alta probabilidad de que la versión sea exitosa. Sin embargo, también había la posibilidad de que el bebé simplemente se regresara a la posición en la que estaba. No me quise arriesgar, todo lleva un riesgo. Así que tenía programada una cesárea exactamente a las 39 semanas de embarazo.

Todos los días antes de que llegáramos a las 39 semanas de gestación parecían eternos. Me daba miedo que se me rompiera la fuente y que comenzara labor de parto. De haber pasado, tendría que haber ido rápidamente al hospital porque podría haber perdido el líquido amniótico en un corto tiempo. Gracias a Dios no pasó. 

El día lunes 24 de agosto, justo a las 39 semanas de embarazo, me desperté temprano, me bañé y alisté para llegar al hospital a las 9am. Tenía programada cesárea a las 11am, pero como habíamos acordado, primero veríamos si era viable realizar la VCE. Fuimos mi esposo y yo con nuestra maleta al hospital, y con la silla del carro lista para nuestro bebé en la parte trasera del carro. Fue difícil decirle un hasta luego a Robbie. Es la primera vez que paso noches lejos de él. Se quedó en casa con su abuela de Michigan, Julie, quien vino a Chicago a apoyarnos.

Ya en el hospital primero me dejaron pasar, y después de un rato le dieron permiso a mi esposo para acompañarme. Después, me pasaron al que sería mi cuarto, y vino mi doctora para platicar sobre la VCE, y me comentaron que sería buena idea que me anestesiaran con epidural en caso de que la ECV no fuese exitosa; así estaría lista para ir al cuarto de operaciones y tener una cesárea. Cuando me pusieron la epidural cuando di a luz a Robbie no sentí dolor encima de los dolores de parto; esta vez estaba consciente de todo, y ¡oh, qué dolor!. Ya cuando estaba lista, vino mi doctora, junto con otra doctora más, y la enfermera para realizar el proceso de VCE.

Lista para el quirófano, aunque el proceso de la ECV fue en mi cuarto. También le habían dado a mi esposo el equipo de protección especial para que estuviese listo para cambiarse y acompañarnos.

Versión Cefálica Externa

Estaba nerviosa pero confiaba en mi doctora. Estábamos listos, escuchábamos el latido del corazón de mi bebé. Nos habían explicado que era normal que sus latidos se alentaran después de la versión, pero que había que esperar a que volviera a la normalidad en un tiempo adecuado, y de no lograrlo, me llevarían a quirófano. Comenzaron. Mi esposo tomaba mi mano, y cerré los ojos rezando para que pudieran lograrlo. Decidí abrirlos, no sentía nada debido a la anestesia. Vi a mi doctora con su cara roja, y haciendo mucha fuerza manipulando al bebé en mi vientre. No fue algo sencillo. Después de terminar, mi doctora volteó a verme y me dijo sonriendo: “Antonio is upside down, Michelle” (¡Antonio ya está boca abajo!), y de repente los latidos de Antonio estaban cada vez más lento. Ellas veían los monitores, yo tomaba fuerte la mano de mi esposo, orando. Sus latidos comenzaron a normalizarse, ¡y gracias a Dios el proceso fue un éxito! Después de celebrar un poco, mi doctora me dice que no pensó que fuéramos a lograrlo. ¿Puedes creerlo? Yo que me sentía tan confiada, y ella lo que dijo. Me sorprendí en verdad, pero le agradecí con el alma por haberlo logrado. La actitud sin duda forma gran parte de nuestros logros. Seguido de esto, rompieron mi saco amniótico, y me inducieron el parto. 

Espera y labor de parto

No recuerdo a qué horas terminaron la versión. Eran entre las 3 y 4 de la tarde. Estaba hambrienta y súper sedienta con más de 15 horas de ayuno, y al fin pude tomar agua y comer algo. No había más que esperar al progreso de mi labor de parto. Escuchamos música, podcasts, comimos snacks, mi comida del hospital, y de repente, el dolor de las contracciones apareció. El anestesiólogo estaba en el cuarto de operaciones y no podía salir para ajustar la dosis. Al inicio no era tan pesado porque tenía tiempo para recuperarme entre cada contracción, pero cuando estaban más cerca, y el poder del medicamento decaía, sentía que ya no podía más. Siempre he dicho que los dolores de parto se sienten como que te quieren partir por la mitad, ¡jaja! Después de tal vez un par de horas, o 3 días, el anestesiólogo regresó y ajustó el medicamento. Pude sentirme mejor poco a poco. Mi dilatación no parecía progresar, así que teníamos que relajarnos, seguir comiendo snacks, cenar, ver tv. Parecía eterno.

Al día siguiente. Martes.

Bueno, en las primeras horas del día siguiente, después de la media noche cerca de la 1am, fue mi doctora a revisarme, y dijo que ya estaba lista. También, me dio la noticia que había desarrollado preeclampsia; el tratamiento de ésta es dar a luz, así que ahí estábamos en el lugar correcto. Comenzaron a alistar todo, y exactamente a la 1:15am comencé a pujar… ¡con máscara! ¡Sí, con máscara! Así es dar a luz en tiempos de pandemia. Pujé por 3 días, o bueno, media hora, y Antonio llegó a este mundo a la 1:48am. Sentía que no iba a poder lograrlo. Le pedía a Dios que me ayudara. Tenía miedo, emoción, todo junto. Todo el temor se fue cuando mi pequeño lloró, y lo pusieron en mi pecho. Antonio Rafael Stephen nació el 25 de agosto de 2020 a las 39s1d, pesó 3.82kg (8lbs 7oz), y midió 49cm (19.3in).
Después del parto tienen que monitorear mi presión arterial muy seguido, así que tenía el monitor en mi brazo. Ese día martes dormimos un par de horas.

Un bebé a término

Mi experiencia con Robbie fue sumamente diferente. No sabía qué esperar con un bebé a término. Duermen mucho después de nacer. Luego de 24h toman y toman y toman teta. ¡Estábamos agotados, jaja! Gracias a Dios no tuvimos problemas con la succión. Pensamos que el irnos a casa sería un proceso rápido después de haber dado a luz. Sin embargo, debido a mi diagnóstico de preeclampsia, tenía que ser monitoreada por al menos 48h. 
El día miércoles tomaron muestra de bilirrubina a Antonio, y salió elevada. Dijeron que tomaron otra muestra en 24h, y por ende, no saldríamos del hospital ese día. Seguían monitoreando mi presión arterial, cada vez más espaciadamente. Realizaron otro estudio de sangre el día jueves temprano. Esta vez la bilirrubina estaba más elevada, y tendrían que pasar a mi bebé a UCIN para comenzar fototerapia.

UCIN

Sentí que mi mundo se derrumbaba. Ya quería estar en casa con Robbie, con su hermanito. Me partía el alma pensar en llegar a casa sin panza, y con los brazos vacíos. En mi mente tenía planeado que llegaríamos a casa con Antonio, y que grabaríamos la reacción de Robbie al conocerlo, intercambiarían regalos, y nuestra familia de cuatro estaría unida.
Se llevaron a mi bebé y en su lugar me trajeron una extractora de leche. Mi corazón y el cuarto vacío. Saqué leche, mi esposo la llevó ya que en UCIN sólo dejaban pasar a un padre a la vez (yay, COVID), y para que yo pudiera ir, tenía que ir acompañada de personal del hospital y en silla de ruedas. 
La bilirrubina baja con fototerapia, y cuando el bebé realiza evacuaciones. No querían esperar, y recomendaron suplementar con fórmula para ayudarle a su cuerpo a evacuar. Mi esposo me llamó para decirme lo que pasaba, y que a fin de cuentas sería mi decisión. Me sentí mal de pensar que mi leche no era suficiente para él, estaba triste, incompleta. Seguí extrayendo mi leche, Antonio la tomaba primero, y después le daban fórmula hasta que se llenara. Fui a verlo, platiqué también con los médicos y me explicaron el plan. Le darían la terapia por al menos 24h. A las 12h de haber comenzado revisaron su nivel de bilirrubina y había bajado, pero seguía la terapia y revisarian valores después de 6h más. Ese día me dieron de alta.
Fuimos a casa para llevar nuestras cosas y ver a Robbie. Robbie es muy comprensivo. Estaba emocionado, confundido, feliz de tenernos en casa. Le explicamos lo que pasaba y pareció comprender. No pude evitar llorar.

Viernes

Regresamos en la madrugada al hospital para llevar leche. Amamanté a Antonio, le dije buenas noches, y nos vinimos a casa. En la mañana, mi esposo llevó leche materna al hospital, y le dieron la buenísima noticia de que sus valores estaban en un mejor rango, y que podríamos tener a Antonio con nosotros ese día. Fuimos juntos por él, Robbie, y mi suegra también. Y como lo he dicho antes, con las manos llenas, y el corazón aún más, comenzamos nuestras vidas como una familia de cuatro.

Al día siguiente llevamos a Antonio a la clínica para su primera cita, en donde tomaron muestra de sangre para revisar la bilirrubina, y también revisaron su peso. Gracias a Dios había subido de peso, y su nivel de bilirrubina estaba en rangos normales. Volveríamos el día lunes para revisar su peso de nuevo, y después de ahí en una semana para evaluar su peso nuevamente. 
¡La leche de mamá sí es suficiente! En su estadía en UCIN fue donde recibió suplemento de fórmula, y gracias al cielo no la hemos necesitado más. Ya lo hemos llevado a su revision de un mes de edad, y va creciendo muy bien. ¡Valen la pena las desveladas, jaja!

La vida como mamá de dos niños es sumamente cansada, sumamente llena de amor y felicidad. Si eres mamá primeriza, o segundiza jaja, te daré estos consejos:

  • Fíjate muy bien de quien tomas consejos
  • No te preocupes por el desastre en tu casa
  • Come sano, mantente bien hidratada. Ten a la mano snacks fáciles de comer y nutritivos. A mí me gustan estas barritas, y también tener bananas porque son fáciles de comer.
  • Sigue tomando tus vitaminas prenatales
  • Si estás amamantando, no desistas. Recuerda que le estás dando a tu bebé uno de los mejores regalos que le puedes dar. Créeme, el camino se hace más fácil
  • Toma siestas cuando tu bebé tome siestas (heme aquí escribiendo cuando Antonio descansa)
  • Llora, desahógate. Platica con alguien que ya haya o esté pasando por esto.
  • Si tienes otros pequeños, recuerda que aún son niños, no te olvides de su edad. Aunque se ven tan grandes después de llegar a casa con un recién nacido
  • El intercambio de regalos fue una gran idea. Robbie le dio a Antonio una jirafita Sophie como la que él tenía cuando era bebé, y Antonio le regaló unos monitos de Batman y compañía (justo lo que él quería)
  • Documenta tu maternidad. Los días parecen largos, pero los meses se van volando

 Michelle | con limón, please

¿Qué llevo al hospital?

Si eres mamá primeriza, o te pasó como a mí que en tu primer embarazo no tuviste oportunidad de preparar tu bolsa para el hospital, te comparto aquí lo que he empacado.

Comencé a hacerla desde la semana 36, y ahora que tengo 38 semanas, he finalmente cerrado el zipper de la maleta. No llevo una bolsa linda y pequeña, llevo una maleta de mano negra. En una de mis publicaciones de actualización de mi panza en mi página de Facebook pregunté a las mamás por ideas, o por lo que ellas consideraron fue esencial o de mucha ayuda en el hospital. Tomé algunas de esas ideas, y llegué a esto.

Para el bebé:
– Varios mamelucos
– 2 gorritos
– 2 sabanitas

Artículos de baño
Cepillo para el cabello
– Shampoo y acondicionador en barra Shambar
– Shampoo en seco
– 2 cepillos de dientes nuevos
– Pasta de dientes e hilo dental
Desodorante Mineralized con aplicador
– Desmaquillante y ruedas de algodón

Ropa
– 2 batas para después del parto
– Un vestido para irme a casa
– 2 pares de calcetas
– Pantuflas
– 2 camisetas interiores para mi esposo
– 2 pares de calzones para mi esposo

Snacks
– Papas picantes
– Barras de chocolate
– Chicles o gomas de mascar
– Dulces de regaliz
– Snacks de galletitas

Extras
– Pizarrón de letras (con caja de letras)
– Adornos de madera para escribir nombre del bebé y datos de nacimiento
– Marcador de gis Chalkola
– Vaso reutilizable para mi agua
– Una sábana para mi esposo

También, llevaremos en una mochila aparte los cargadores de teléfono, la cámara para tomar fotos, una luz de aro, y una bocina Bluetooth pequeña. Asimismo, espero que no se me olvide llevarme la bolsa de maquillaje.

Cuando estuve en el hospital con Robbie, las calcetas que ven ahí de colores me acompañaron, así sin zapatos caminaba del cuarto a UCIN. Le enseñé a mi mamá en una ocasión las cosas que tenia listas en la maleta, y a los días me pregunto si no llevaría toallas sanitarias. Por lo menos en el hospital donde di a luz a Robbie, y nacerá este pequeño, te regalan una bolsa con todo lo necesario para el cuidado pos-parto. Luego les comparto lo que trae.

Espero que mi lista de artículos te parezca útil. Dime qué piensas, o si agregarías algo más.

 Michelle | con limón, please.

We’re part of the Green Explorers Club!

We were invited to be a part of the Green Explorers Club, and we had to say yes! They provide parents and caregivers with these cool project boxes that help us teach tools of sustainability through hands on activities. They have a wide variety of boxes, including their new Solar Oven box! Their core values are education, participation, awareness, and responsibility.

Green Explorers Club is owned by two Chicago moms! They wanted to help parents and caregivers prepare kids to care for our planet. They think children should grow up exploring and learning about nature and protecting Earth. Their professional background is politics, and they teamed up to create this club!

Robbie, my son, was so excited when the mail arrived, and his green box came out. We got the Compost in a Bottle project box. Each of their boxes comes with the materials you’ll need, detailed instructions, bonus gifts, and even a book!

This particular project box has instructions on what to do before you can start the project itself. We went over the materials, and read the book TWICE! The book included for this project is called Compost Stew, by Mary McKenna Siddals.
So, we were done with the box, and got our hands on gathering nature bits for the compost! We went out on a scavenger hunt for dry leaves and grass, and other nature bits that we thought they’d be good for the compost.I really appreciate how the projects actually take more than one day.
We also started saving some waste from our kitchen. Robbie loved talking about making compost stew! (caldo de composta, in Spanish).

Hands on Composting!

We gathered again everything we need to start putting together the compost. Instructions included in these kits are super detailed, and they don’t leave anything out. Here’s a collection of photos of the day we put the compost together!

Now, every day, Robbie reminds me about shaking the bottle! We got a card with care instructions pinned on our door.

I love how their projects don’t end in a day, and how involved children get with them. Green Explorer project boxes are perfect to keep children entertained, to give away as a gift, and also, to teach our children the importance of taking care of our planet. Green Explorers Club Projects were built to help families who want to take a step back from the digital world for a few hours, and explore what it means to be sustainable. Their projects will create a growing curiosity of the environment as our children grow into future engineers, artists, doctors, farmers, clothing designers, presidents, astronauts, or whatever they want to be! The basic tools of sustainability are SO important, and every human being needs to incorporate them into their initiatives!

Check them out! Use code MICHELLE to get 10% OFF your box purchase. All of their options are pretty neat! They’re great for those doing virtual or at home learning this fall!

 Michelle | con limón, please.

Pastel de Limón para el Alma

Este pastel de limón, tan clásico y tan fácil de hacer, me trae tantos recuerdos cuando crecía en la Ciudad del Sol, Hermosillo. En Hermosillo, Sonora, los veranos son largos, con días eternos y calurosos, que lo único que haces es esperar a que baje el sol para salir.

A veces en los días de verano, mi mamá nos consentía a mí y a mis hermanos con este postre tan fresco y perfecto para el calor de mi tierra. Ahora, en los veranos en Chicago, y en alguna otra fecha especial, preparo este pastel de limón para el alma. A mi esposo le encanta, y a veces es lo que pide para su cumpleaños. Creo que es así como llegué a su corazón, con este pastel de limón lo terminé de conquistar cuando estábamos saliendo.

A este postre también se le conoce como Carlota de Limón, o Pastel de Galleta; yo simplemente lo llamo pastel de limón. Así como tiene distintos nombres, también existen diferentes maneras de prepararlo. Mi cuñada, América, es muy buena para hacer este postre, así que en parte gracias a ella, perfeccioné mi receta.

Espero que se animen y lo preparen, y sobretodo, que les guste. Es facilísimo, y si tienes pequeños en casa, ellos te pueden ayudar. Si prefieres ver el video en mi canal de YouTube, da click AQUÍ.

Ingredientes:

  • 5-6 jugo de limones
  • 8oz queso crema (1 barra)
  • 1 1/2t leche evaporada (1 lata)
  • 1t leche condensada (1 lata)
  • 2 paquetes galletas Marías
  • 1/2t leche entera

Comencemos con el procedimiento. El queso crema debe de estar suavizado antes de licuar los ingredientes. Puedes dejarlo unas horas fuera del refrigerador, o puedes usar tu microondas. Usé galletas Marías marca Gamesa, pero tú puedes usar la marca que encuentres o prefieras. Además, las leches y el queso pueden ser bajos en grasa, y el pastel sigue siendo igual de delicioso.

Agrega el queso crema, la leche condensada, la leche evaporada, y el jugo de los limones en una licuadora, y licúa por un minuto. Pruébala, y si deseas, agrega más limón. La consistencia de la mezcla deberá estar un poco espesa. Si tu mezcla está aún muy líquida, agrega más jugo de limón.

Una vez que tengas la consistencia adecuada, puedes seguir con el siguiente paso. Toma el tazón o molde donde preparas tu pastel, y en un pequeño tazón, agrega un poco de leche entera, que es donde vas a remojar las galletas por unos segundos. Te aconsejo que no te saltes este paso, ya que así el pastel quedará mas húmedo.
Puedes ir agregando dos o tres galletas a la leche, y después de remojarlas, haz una capa de galletas en el molde.

Cuando tengas una capa de galletas lista, ahora con una cuchara, agregas una capa de la mezcla de crema. Sigues haciendo el mismo paso hasta llegar a lo alto de tu tazón, terminando con una capa de crema. Me gusta dejar esta última capa de crema un poco más gruesa.

Siempre me queda un poco de mezcla, así que tomo un pequeño ramekin, o tazoncito, y hago unos pasteles pequeños que son perfectos para un snack, o para probarlo antes de cortar el pastel grande. Esto es completamente opcional, y además dependerá del tamaño del molde que estés usando.

Cuando hayas terminado, ponlo en el refrigerador al menos un par de horas antes de decorarlo o cortarlo. Siempre lo hago en la noche, así que pasa toda la noche en el refrigerador antes de que lo comamos.

La decoración del pastel es opcional. Puedes agregar ralladura de limón, migajas de galletas, o fruta en almíbar. Los duraznos y la piña en almíbar complementan muy bien al limón. En esta ocasión, opté por licuar unas de las galletas que me sobraron, y espolvorear mi pastel. Es super fácil.

Hazme saber si lo preparas, o cómo es que normalmente lo preparas. Comenta aquí si conoces alguna variación, o con cual fruta lo has combinado.

¡Buen provecho!

 Michelle | con limón, please.

Mi Viaje en mi Segundo Embarazo. ¡Ya Estoy en el Tercer Trimestre!

¡No puedo creer que ya estoy en el tercer trimestre de mi segundo embarazo! Siento que a veces el tiempo se va volando, pero al mismo tiempo que aún falta mucho para llegar a término.

He estado enfocando mis energías de escritura para escribir para el blog de Project Alive & Kicking. Fui invitada para escribir mis vivencias mes por mes, lo cual me ha hecho muy feliz de poder compartir mis experiencias.

Sin duda, cada embarazo es diferente, y las experiencias, aunque a veces parecidas, no son las mismas. Al día de hoy tengo 29 semanas de embarazo, y ya faltan 8 semanas más para llegar a término, y 11 para llegar a mi fecha estimada de parto. ¡Increíble!

Asimismo, todos en el mundo estamos experimentado la pandemia del Coronavirus de distintas formas. En mi caso, mi familia y yo hemos sido cuidadosos con el distanciamiento social, y con el quedarnos en casa. El estar embarazada en tiempos de pandemia nos pone aun más en riesgo, ya que tenemos defensas bajas por el simple hecho de encontrarnos en la dulce espera.

Primer Trimestre

Al inicio de mi embarazo presenté sangrado debido a que tenia un hematoma subcoriónico, el cual, gracias al cielo, se disolvió. Todo siguió bien después, aunque desde marzo ha sido difícil acudir a las citas sin compañía de mi esposo ni de mi hijo, Robbie. Asimismo, durante este primer trimestre acudimos a una cita con una especialista de medicina materno-fetal. Cuando estaba embarazada de Robbie desarrollé una condición llamada Colestasis Intrahepética del Embarazo (ICP, por sus siglas en inglés), la cual ocurre por un desorden del hígado, e inmediatamente convierte tu embarazo a uno de alto riesgo. Otra razón para visitar a esta especialista es porque Robbie nació prematuro de 33 semanas de gestación, y hablaríamos sobre el tratamiento adecuado durante este embarazo, que es el uso de progesterona, principalmente.

Segundo Trimestre

Creo que debido a la pandemia, a las citas por videollamada, y al tratamiento de progesterona que comencé desde la semana 16, entre otras cosas, el segundo trimestre se me hizo algo eterno. Desde la semana 16 de gestación comencé tratamiento de progesterona para ayudar a evitar a que este embarazo sea prematuro. Robbie nació de 33 semanas sin razón aparente, y es por lo mismo que incluso desde el día siguiente de que él nació, mi anterior ginecóloga me hizo saber que para el siguiente embarazo debería de usar este tratamiento. Me ponen inyecciones semanales en la clínica en mis brazos, alternándolos cada semana. Tengo que acudir sola a estas citas, gracias a la pandemia.

Un vistazo a mi experiencia durante una Pandemia.

Tercer Trimestre

¡Qué bendición es llegar a las 28 semanas de embarazo! Y ahora ya casi tengo 30. Me siento fuerte y confiada de que todo seguirá bien en el resto de mi embarazo. No he subido mucho de peso, y mi ginecóloga me ha felicitado. Dice que las mujeres batallan más para subir el peso adecuado en embarazos subsecuentes. Además que es en este trimestre cuando los bebés crecen al doble o casi triple de lo que han pesado hasta ahora, hasta llegar a término. Siento que ahora este bebé me va a comenzar a cansar aún un poco más, ¡jaja! Pero bueno, creo que es la combinación del embarazo, de hacerme cargo de Robbie, y de la casa.

28 semanas de embarazo

Por ahora no queda más que esperar, confiar en que todo seguirá bien, seguir alimentándome sanamente (sin contar algunos antojos), y mantenerme muy bien hidratada. Gracias al cielo ICP no ha vuelto, aunque esporádicamente si he presentado síntomas. Espero que así siga, así como espero también que este bodoque se aguante en la panza unas 7 semanas mas mínimo.

My Second Pregnancy Journey. I’m in the Third Trimester!

I can’t believe I’m in my third trimester of my second pregnancy! I sometimes feel that time goes flying but that at the same time I’m still ways away from getting to term.

I’ve been focusing my “writing energy” to write for Project Alive & Kicking blog. I was invited to write about my experiences monthly, which has made me really happy to share my journey.

Undoubtedly, each pregnancy is different, and even though experiences are similar, they’re not the exact same thing. I’m currently on week 29, and in 8 more weeks my pregnancy gets to term, and in 11 weeks I’ll reach my due date. Amazing!

Likewise, all of us in the world are experiencing the Coronavirus pandemic in different ways. In my case, my family and I have been super diligent with social distancing, and staying home. Being pregnant puts us at higher risk since our immune system goes down just because were expecting.

First Trimester

At the beginning of my pregnancy I had vaginal bleeding due to the fact that I had a subchorionic hematoma, which thanks heavens dissolved. Everything went well after that. Since March I’ve been attending my appointments on my own. Also, during the first trimester we went to an appointment with a maternal-fetal medicine (MFM) specialist. When I was pregnant with Robbie I developed a pregnancy condition called Intrahepatic Cholestasis of Pregnancy (ICP). ICP is cause by a liver disorder, and this condition makes your pregnancy a high risk one. Another reason to visit the MFM specialist was because Robbie was born prematurely, at 33 weeks. We’d talk about appropriate treatment during this pregnancy, which basically is the use of progesterone, mainly.

Second Trimester

I think that due to the pandemic, Telehealth appointments, and the progesterone treatment I started at 16 weeks, among other things, the second trimester felt endless. I started progesterone treatment since week 16 of my pregnancy to help avoid a premature birth. Robbie was born at 33 weeks without an apparent reason. Actually, a day after he was born, my previous OBGYN told me about this treatment for my following pregnancies. I get weekly shots at the clinic behind my upper arms, alternating them each week. I have to go to these appointments on my own, thanks to COVID-19.

A little bit about my experience during a Pandemic.

Third Trimester

What a blessing it is to be 28 weeks pregnant! Now I’m almost 30. I feel strong and confident that everything will keep going well for the rest of my pregnancy. I haven’t gained a lot of weight, and my OBGYN congratulated me about it. She says women struggle to gain the right amount of weight in subsequent pregnancies. Besides, it’s during this trimester that babies double or almost triple their weight! I feel this baby is tiring me even more now, haha! But well, it might be the combo of being pregnant, taking care of Robbie, and our home.

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28 weeks pregnant

Now, I can’t do anything else but to wait, and to trust everything will be OK, to keep eating as healthy as I can (obviously, without counting the occasional craving), and to stay well hydrated. Thanks heavens ICP hasn’t showed up, even though I do get itchy from now and then. I hope it all stays like it is, and I do hope that this baby stays in my belly for at least 7 more weeks!

Mi Primer Embarazo. El Nacimiento de Robbie

La primera vez que compartí la historia sobre mi embarazo fue cuando Robbie cumplió un año de edad. Robbie nació prematuro a las 33 semanas de gestación. También, desarrollé durante el embarazo una condición llamada Colestasis Intrahepática del Embarazo (ICP, por sus siglas en inglés). Hoy quiero compartir esta historia en mi blog, ya que junio es el Mes de Conciencia de ICP.

3 de Marzo de 2018.

Y pensar que hace un año, a las 6:15 mi mundo se derrumbaba porque tenía miedo de perder a mi bebé…

Tuve miedo de perderlo desde que supimos que él estaba en mi vientre.

Al principio Robert y yo no sabíamos lo que pasaba. Fuimos a tomar una prueba de embarazo que salió positiva, pero después de ser atendidos en la clínica, se pensaba que tenía un embarazo hectópico porque presentaba sangrado. Decidieron tomar muestras de sangre en los días siguientes para ver si la hormona HGC aumentaba, tal como se espera en cualquier embarazo. A unos días del último estudio, nos llama la doctora de la clínica y dice que tenía que ir a urgencias para ver qué pasaba, ya que ocupaba un ultrasonido porque la hormona no aumentaba como normalmente se espera. Ese día mi esposo tenía que ir a trabajar, y sus papás vinieron desde Michigan para estar con nosotros y acompañarme en el hospital.

Después de tanta espera, cuando llegó la hora del ultrasonido, se pudo ver que algo se movía ¡era el corazón de mi bebé! Supimos entonces que Robbie tenía 8 semanas de vida. Y aunque estaba en dónde debía, había algo en mi útero que se pensaba iba a provocar que lo perdiera, un hematoma subcoreónico. Los médicos nos dijeron que no importaba lo que hiciera o dejara de hacer, que no iba a ser mi culpa si lo perdía… que no había más que esperar.
Al salir en la madrugada por esos pasillos largos del hospital, mi suegra Julie iba leyendo los documentos de la alta, y me dice que si me habían dicho que su corazón latía 176 latidos por minuto. ¡Fue ahí cuando me di cuenta que ya lo amaba y me puse a llorar! ¡No quería perder a mi bebé!

Esa noche Robert y yo lloramos abrazados en la cama, con nuestras manos en mi vientre hasta que nos quedamos dormidos.

Los días pasaban, y con un gran dolor en mi corazón le decía a mi bebé que entendía si no se quedaba con nosotros, que papá y mamá lo amaban. Pero que si quería quedarse, que se agarrara fuerte, muy fuerte, para que pudiera seguir creciendo en mi vientre.

Pasamos varios sustos, y cuatro semanas después, a las 12 semanas de gestación, fuimos a un centro médico para otro ultrasonido. Ahí vieron que el hematoma subcoreónico estaba más pequeño, lo que significaba que se estaba disolviendo. También, ¡vimos que nuestro bebé estaba creciendo perfectamente!

Las siguientes semanas pasaron tranquilamente. Veíamos crecer mi panza. ¡Al fin decidimos dar la noticia!

A inicios de diciembre, un día comencé a sentir mucha comezón en muchas partes de mi cuerpo. Esa noche batallé para quedarme dormida porque solo quería rascarme y rascarme. Pensamos que era el cambio de clima, piel reseca, etc. A la mañana siguiente tenía cita con mi ginecóloga obstetra. Ya por terminar la cita, le comenté a mi doctora lo que curiosamente me había pasado, y le dije que esa mañana hasta había disfrutado rascarme la cara con las piedritas del exfoliador facial. Ella me preguntó si tenía comezón en las plantas de los pies, o las palmas de las manos. Le dije que no. Tomó su laptop, y ordenó unos estudios de sangre en el laboratorio. Le preguntamos Robert y yo de qué eran, y nos dijo que no nos preocupáramos hasta que fuera un problema. Esto nos dejó algo angustiados. A partir de esa noche comencé a usar más crema para el cuerpo a cada rato, y pensábamos que sólo tenía resequedad, ya que la comezón se calmaba.

A la semana siguiente, me llama mi ginecóloga. Robert estaba trabajando. Todo lo recuerdo como si yo no hubiera sido quien contestó el teléfono, pero que veía por una ventana y no alcanzaba a escuchar ni entender todo. Solo palabras: lo siento mucho, colestasis, alto riesgo, exámenes, inducción temprana, monitoreos, ultrasonidos, crecimiento… nos citó a la semana siguiente para platicar. Haber ido al buscador en internet no ayudó para nada; la soledad tampoco.

Al comenzar el tratamiento me sentí más segura, y Robbie crecía como debía. A finales del mes de enero aprovechamos unos de los ultrasonidos de crecimiento y supimos que nuestro bebé era un niño. Todo marchaba bien. La colestasis intrahepática del embarazo es una condición en la que el hígado produce demasiados ácidos biliares, y el cuerpo batalla para desecharlos; el primer síntoma es la comezón o picazón. ¿Cuál es la cura? Dar a luz. Durante las siguientes semanas acudimos más seguido a consulta con mi ginecóloga, y a partir de la semana 32, dos veces por semana, comenzaríamos los exámenes de no estrés en el hospital. Estos exámenes monitorean los movimientos del bebé y sus latidos, y contracciones.
Después del cuarto examen durante la semana 33 de embarazo, nos vinimos a casa. Robbie estaba bien y todo marchaba como se esperaba.

La mañana siguiente, el día 3 de marzo del 2017, eran las 6:15 cuando desperté porque sentí que algo me pasaba. Se me había roto la fuente. Estaba muy preocupada y angustiada. Desperté a mi esposo, él estaba todo adormilado por ir a la cama tarde; llevó al perro a la calle mientras yo me cambiaba de ropa y trataba de llamar al número de emergencias de la clínica. Decidimos irnos al hospital.

El camino al hospital fue eterno. Sentía que perdía más líquido amniótico. Llegamos, el registro, paso a triaje, me dicen que tengo contracciones y tengo 2cm de dilatación. El doctor nos dice que me inyectarían esteroides para ayudar a madurar los pulmones del bebé, y que esperaba que por lo menos tuviera a mi bebé en el vientre por 24hrs, ya que es el tiempo que ocupan los esteroides para hacer efecto.

Nos pasaron a una habitación, y después de monitoreos, contracciones, epidural, y dos pujidos, ese mismo día a las 19:58 Robbie llegó a este mundo llorando, bendito Dios. Había en la habitación como 15 personas, todos preparados porque no se sabía cómo vendría Robbie. Gracias a Dios no necesitó de todos ellos. Tuvimos piel con piel por un rato, y luego lo llevaron a Cuidados Neonatales; en donde estuvo por 9 días más progresando poco a poco, hasta que lo dieron de alta el día 12 de marzo cuando vino a casa por primera vez. Esos 9 días fueron los más largos de mi vida.

La Colestasis Intrahepática del Embarazo es una condición poco conocida por médicos, y poco común. Hoy en día soy voluntaria de ICP Care. Ayudo a mamás a comprender por lo que están pasando. En nuestro grupo en Facebook ofrecemos apoyo, resolvemos dudas, y estamos ahí para las mamás, así como una vez lo estuvieron para mí cuando más necesitaba comprender esta condición.
Fui muy afortunada, ya que mi ginecóloga obstetra conocía sobre la colestasis. No todas las mamás con esta condición corremos con la misma suerte.

Para conocer más sobre ICP visita www.icpcare.org/es

My First Pregnancy. Robbie’s Birth.

The first time I shared my pregnancy story was back when Robbie turned a year old. Robbie was born prematurely at 33 weeks. I also developed a pregnancy condition called Intrahepatic Cholestasis of Pregnancy (ICP). I wanted to share my story now on my blog, as June is the ICP Awareness month.

March 3rd, 2018.

A year ago at 6:15, I felt the world was crumbling down because I was afraid to lose my baby.

I was afraid to lose him since the moment we knew baby was in my womb.

To begin with, Robert and I didn’t know what was happening. We went to a clinic to have a pregnancy test taken, which came back positive. However, the doctor thought I had an hectopic pregnancy because I was bleeding. I was asked to come back in the following days to have blood tests done to check for my HGC hormone levels. This hormone normally doubles everyday during pregnancy. A couple days after my last blood work, the doctor from the clinic gave us a call and asked us to go to the ER to get an ultrasound and see what was happening because the hormone wasn’t going up as expected. Hectopic pregnancies are very risky. That day, my husband had to go to work, so his parents came from Michigan to be with us in the hospital.

After a long wait, when I finally had the ultrasound taken, it was possible to see a flickering on the screen. It was our baby’s heart! We knew then that Robbie had been alive for 8 weeks. Even though he was where he was supposed to be in my uterus, I was diagnosed with a subchorionic hematoma. They thought this was going to be the cause of miscarriage. They explained to us that it didn’t matter what I did, or what I stopped doing, it was likely to happen and it was not going to be my fault. There was nothing to do, but to wait. It was the early hours of the next day and it was time to go home. We were walking through a very long hall. My mother in law, Julie, was reading the discharge documents. Then she asks me if I was told that baby’s heartbeat was 176 beats per minute. It was then when I realised how much I loved him and I started crying! I didn’t want to lose my baby!

That night, Robert and I went to bed, we hugged each other and put our hands on my belly. We cried until we fell asleep.

The days went by, and I would tell baby with a huge pain in my heart that I would totally understand if he had to go, that we already loved him with all of our beings. But if he chose to stay, to hold on hard, very hard, so that he would be able to keep growing.

We had more than a couple scares. Four weeks later, when Robbie was 12 weeks, we went to a medical Center to get another ultrasound. The subchorionic hematoma was smaller, which meant it was dissolving! Also, baby was growing perfectly! The following weeks were easy. We’d see my belly grow, and we decided to share the news!

At the beginning of December, one day I started being really itchy in different parts of my body. That night was hard to fall asleep because I just wanted to scratch and scratch myself. My husband and I thought it was due to weather change, dry skin, and so on. The next morning I had a regular check up appointment with my OBGYN. She was about to leave the room when I mentioned this itchiness to her, and that I had even enjoyed to scrub my face that morning when I took a shower. She asked me if my feet soles and hand palms were itchy. I said no. She grabbed her laptop and ordered some lab tests and asked me to go to the lab afterwards. We asked about them, and she said not to worry until it was actually a problem; she thought it was nothing serious. Of course after hearing this we felt worried. That night I started putting more lotion on my body. We actually thought my itchiness was due to dry skin, because it would stop.

Next week, my OBGYN gives me a call. Robert was working. It was a Friday. However, my memory of it it’s funny, as if it hadn’t been me the one who picked up the phone. As if I had been looking at me from outside the window, not being able to hear and understand what the doctor was talking about. Just words: I’m sorry, cholestasis, high risk, tests, early induction, monitoring, ultrasounds, growth… she gave us an appointment for the next week to talk to us. Having gone to google didn’t help; nor being alone.

When I started treatment I felt more secure, and Robbie kept growing as he should have. By the end of January we decided to find out the sex of our baby during a growth scan, and that’s when we found out baby was a boy! Everything was going well. Intrahepatic Cholestasis of Pregnancy (ICP) is a liver condition where this one produces more bile acids, and the body struggles to get rid of them. The first and sometimes only symptom is itchiness. What’s the cure? Giving birth.

The following weeks I had more frequent check ups with my OBGYN. After week 32 I would have Non Stress Tests twice a week at the hospital. NSTs help monitor baby’s heartbeat, movement, and to see if I had any contractions.

We came home after the fourth scan at 33 weeks. Robbie was doing well, and everything was going as expected.

The next morning, on March 3rd 2017, at 6:15 I woke up because I felt something was going on. My water had broken. Y was so worried and distressed. I woke Robert up. He was so sleepy because he’d gone late to bed. He took Charlie, our dog, on a quick walk while I was getting changed. I tried calling the clinic emergency number. We decided to take off to the hospital.

The way to the hospital felt like ages. I was feeling I was losing more amniotic liquid. We get there, we sign up, then triage. Doctor tells me I have contractions and I’m 2cm dilated. He adds that I needed steroids injection to help baby’s lungs mature. He hoped for at least 24hrs more for baby to be in my womb, because that’s what it takes for the injection to work.

We then were in a room. After monitoring, contractions, epidural, and two pushes, Robbie came to this world at 19:58. He was crying, God bless. In the room there were around 15 people. They were ready to act since nobody had a clue of what Robbie was going to need. Thanks God he didn’t need all of them. We had skin to skin for a little bit, and then he was taken to the Neonatal Intensive Care Unit. He spent 9 days in the NICU, progressing little by little, and achieving his goals! He was released on March 12, and we brought him home for the first time. Those were the longest 9 days of my life.

Intrahepatic Cholestasis of Pregnancy is a disorder that it’s not well known, and it’s also rare. Nowadays, I’m an ICP Care volunteer. I help moms understand what they’re going through. In our Facebook group we offer support, solve doubts, and we’re there for other moms. I’m just trying to offer a hand just the way I had one when I needed it.

Robbie and I were the luckiest to have an OBGYN who knew about cholestasis. Not every mom is as lucky as we were.

To know more about ICP, go to www.icpcare.org

Red Tomatillo Salsa

We’ve made this salsa for over a year now, and it’s one of our favorites. It’s delicious, and it’s perfect to snack on it with your totopos (tortilla chips) in the afternoon. This salsa also goes well with tacos or tostadas.

As you know, tomatillos are green, but this salsa ultimately looks red, that’s why we decided to call it Red Tomatillo Salsa.

Here’s what you’ll need:

  • 4-5 tomatillos
  • 1/4 yellow or white onion
  • 1/2c cilantro
  • 2 guajillo peppers
  • A few chile de árbol peppers
  • 2 garlic cloves
  • 1tsp salt
  • 1/2tsp ground pepper
    *Salt and pepper can be added to taste.

You’ll need a griddle (or a comal), or you can do what I did if you don’t have one; I covered a pan with aluminium foil to not harm it. Roast the tomatillos, onion, and garlic. Put your pan on high heat. Also, roast the peppers, but they will be done really quick, so as soon as they change their color, it means they’re ready.

Place a pot with some water on your stove on high heat. Place the dry peppers in the water once they change their color. Bring them to a boil, and let them boil for 5min. Remove and place in blender.

As mentioned before, the peppers will be the first ones to be ready. Keep roasting the rest of the ingredients, and place in blender when they’re ready. If you think the tomatillos are taking too long to be ready, you can cover them, and lower the heat. As soon as they change their color, it means they’re ready.

Now that you’ve place the peppers, and the broiled ingredients in the blender, it’s time to add the cilantro, salt, and pepper. Blend until it reaches the consistency you prefer.

This salsa is one of the best ones I’ve got! I hope you try it, and please, come back and share with me what you think!

 Michelle | con limón, please.

Fiesta Mexicana | Bolsitas de fiesta inspiradas en piñatas

El tercer cumpleaños de Robbie fue este mes, y decidimos intentar con un tema de ¡Fiesta Mexicana este año! Tenía unos sombreros pequeños muy lindos, un globo enorme de un cactus, y uno de un taco; una linda guirnalda mexicana, y flores de colores de papel. Cuando llegó la hora de hacer las bolsitas para los invitados, pensé sobre las clásicas piñatas mexicanas, ¡y decidí intentar hacer estas bolsitas!

Vas a necesitar:
♡ Bolsas de papel (Yo usé bolsas de 5.25×2.75×8.5″)
Papel crepé (si necesitas cortar las tiras de papel, asegúrate de que sean de 5cm)
♡ Pegamento en barra
♡ Tijeras

Compré bolsas de papel y el papel crepé de diferentes colores en la tienda Dollar Tree.

El papel crepé que compré ya venía en tiras de 2 pulgadas. Para cortar el fleco, tomé una tira, la doblé, y después corté 3/4 hacia arriba para que fuera un fleco a lo ancho.

Luego pegué las tiras encimándolas un poco, una por una, en las bolsas. En realidad no seguí un patrón de colores. Sólo me aseguré de poner dos de cada color antes de cambiar de color, para hacer que el color resaltara mas.

Corté los sobrantes de papel de los lados después de haber terminado, para que así las bolsas se vieran más parejas en los extremos. A los niños no les va a importar si el papel no se ve perfecto en sus bolsitas de piñata. ¡A nadie, de hecho!

¡El día de la fiesta!

Me encantó pasar tiempo haciendo estas bolsitas para la fiesta de cumpleaños de mi hijo. ¡Además de que recibí muchos cumplidos!

¡Espero que las hagas! ¡Dime lo que piensas!

 Michelle | con limón, please.